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Doctor Jeff Elman

Explora y descubre con el doctor Jeff Elman:
El lenguaje y el cerebro humano


Biografía

El doctor Jeff Elman es un profesor de ciencia cognitiva, el decano interino de ciencias sociales y un codirector fundador del Instituto Kavli para el Cerebro y la Mente en UCSD. Él nos cuenta de la organización que ha fundado, sus modelos de computadora del cerebro humano y su sorprendente ruta hacia una carrera académica.

Entrevista
Llevada a cabo por Shelley DuBois

P: Como un experto en el ramo de la ciencia cognitiva, ¿cómo describirías las diferencias entre el cerebro y la mente?
R: En los términos más simples, el cerebro es la máquina que usa la mente. Si fueras a ver el cerebro como una computadora, el cerebro sería el hardware y la mente el software. La mente es lo que el cerebro hace, como el programa Word es lo que hace una computadora.

P: ¿Cómo incorpora estos conceptos tu investigación en particular?
R: Principalmente nos interesa cómo el tipo de hardware del que consiste el cerebro finalmente resulta en los comportamientos que asociamos con la mente. Éste es un misterio asombroso. ¿Cómo pueden miles y miles de millones de neuronas producir imaginación, emoción, creatividad, deseo, pensamiento y más?

P: Según tengo entendido, eres uno de los miembros fundadores de KIBM (el Instituto Kavli para el Cerebro y la Mente en UCSD), ¿qué propósito sirve esa organización en tu ramo?
R: En KIBM, estamos tratando de cerrar la distancia entre el cerebro y la mente. Hacemos esto a través de educación mutua para poder establecer un vocabulario en común entre varios ramos. Sobre todo, estamos tratando de alentar la investigación que cubre más de un ramo que cierre esa distancia entre el cerebro y la mente.

P: ¿Cómo planeas hacer eso?
R: Hace varios años, la Fundación Kavli dio a la escuela un generoso obsequio que creó una dotación permanente, y de ahí provienen los fondos de KIBM. Esa dotación genera intereses anuales (unos 300 mil dólares por año) que nos permiten dar fondos para una variedad de otorgamientos innovadores; buscamos propuestas creativas y fuera de lo común. La buena ciencia es esencial pero nos interesan en particular propuestas interesantes que involucren colaboraciones entre diferentes ramos, y que quizá no sean atractivas para las agencias de otorgamiento de fondos más tradicionales. Pero si la investigación que apoyamos resulta exitosa, esperamos que esas agencias de otorgamiento de fondos más tradicionales entonces sigan apoyando la labor.

P: Tú mismo estás involucrado en investigaciones bastante innovadoras. ¿Podrías explicar tu teoría del conexionismo?
R: El conexionismo es el modelo artificial de cómo funciona el cerebro. Estamos en el proceso de diseñar una computadora basada en los principios que guían al cerebro.

P: ¿Cuál es la información más sorprendente que has aprendido a través de tu teoría del conexionismo?
R: Una de las cosas que mejor hace el cerebro es aprender; los bebés en especial son increíbles en su capacidad de absorber información. Hay muchas cosas que los seres humanos saben que muchos psicólogos y lingüistas solían pensar no podían ser aprendidas pasivamente. Por ejemplo, se pensaba que un niño de dos años no podía aprender ciertos aspectos de la gramática compleja, y que estas cosas, por lo consecuente, tenían que ser natas. Sorprendentemente, los modelos de computadora indican que de hecho sí es posible aprender muchas de las cosas que solían ser consideradas como no capaces de ser aprendidas. El cerebro humano es verdaderamente asombroso porque los cerebros están hechos de neuronas, y las neuronas solas son estúpidas. Algo extraordinario ocurre cuando conectas miles de millones de ellas, porque la transferencia de energía entre ellas es sumamente compleja.

P: ¿Cuáles son algunas de las maneras en las que las computadoras trabajan de una manera diferente al cerebro humano?
R: La velocidad es la deficiencia principal al trabajar con una representación digital del cerebro humano porque aunque las computadoras modernas son muy rápidas (sus relojes internos pueden operar a una velocidad de tres millones de ticks por segundo), las computadoras hacen una cosa a la vez. Las neuronas individuales son mucho más lentas, pero hay tantas neuronas activas al mismo tiempo que el cerebro completo puede completar tareas mucho más rápidamente. Por ejemplo, tomaría al modelo de computadora alrededor de media hora hacer algo que el cerebro pudiera hacer en menos de un segundo.

P: Pasas tanto tiempo enfocándote en los aspectos netamente mecánicos del cerebro humano, ¿ha afectado esto tus interacciones con otras personas en tu vida cotidiana?
A: Realmente no. Pero sí me interesa qué motiva a la gente. La investigación es la investigación; me gusta tratar con la gente y me gusta llegar a conocerla.

P: ¿Qué haces cuando no estás en el laboratorio?
R: Solía correr hasta que tuve problemas con mis rodillas y ahora viajo bastante. A través de los años, he ido a muchos lugares interesantes a trabajar, así que he establecido amistades por todo el mundo. Ahora cuando regreso a esos lugares, puedo pasar tiempo con los buenos amigos que he hecho en otros países. También leo mucho y me gusta la carpintería y hacer artesanías. Me fascina tomar caminatas en Anza Borrego y me gustaría aprender a navegar en kayak.

P: ¿Hay algo más que te gustaría decir a estudiantes que están interesados en tu ramo?
R: De hecho, sí, sólo un poco de historia personal. Al principio, no me emocionaba una carrera académica; era un académico bastante desdichado. Me hice maestro de preparatoria y me inscribí en el postgrado por un capricho. Una posición se abrió para mí en el departamento de lingüística en UCSD y lo tomé, ¡y ahora todavía estoy aquí en UCSD 30 años después! Mi vida ha proseguido de una manera impredecible. Solía estar muy ansioso sobre mi futuro cuando iba a la universidad y me he dado cuenta que fue un error preocuparme demasiado sobre el futuro. Aconsejaría a los estudiantes que mantengan abiertos sus ojos y que entiendan que la suerte y la oportunidad son importantísimas. Cuando la suerte te da en la cabeza, responde. Mi carrera académica seguramente no fue planeada paso por paso. Y me gustaría decir que a menudo me siento mimado. Tengo un gran trabajo; hay pocos trabajos donde pudiera tener tanto control sobre cómo paso mi tiempo. Estoy rodeado de gente inteligente e interesante. A tantos profesores les importa el enseñar y compartir conocimiento. Tengo suerte de estar alrededor de gente así.

 

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